El láser es el método más efectivo para eliminar tatuajes.

Estamos en un mundo en el que nada es imposible para aquellos que tienen un poco más de dinero. Antes de terminar de redactar este post, queremos recordarles: hacerte un tatuaje es un compromiso tuyo con tu cuerpo. Pensá dos y hasta tres veces antes de tatuarte. Después los arrepentimientos son mucho más costosos que decir "no" a tiempo. :)

Pues, bien, remover tatuajes no es del todo imposible. Muchas personas han elegido el láser como EL método para conseguirlo. Dícese que la mejor época para remover tatuajes con láser es en invierno.

¿Porqué en invierno? Porque la piel no está bronceada, porque los rayos del sol no son tan potentes y siempre estás cubierto o cubierta por abrigos o suéteres (depende del país en el que estés).

¿Con qué contamos en la eliminación de tatuajes? Contamos con: dermoabrasión, cirugía convencional, electrocoagulacion, etc.

Dermoabrasión (o cicrocirugía): No solo dejan cicatrices, sino que muy seguido, también dejan alteraciones en la pigmentación.

Cirugía convencional: Muy probablemente se necesitará un injerto de piel, por lo que quedará una cicatriz en la zona del tatuaje que se elimina y en la región de dónde se tomó el injerto.

Láser: Puede llegar a remover el 95% de las tintas y se minimizan las cicatrices. El rayo láser se emplea en distintas longitudes de onda para hacer estallar a los microcristales de la tinta. De esta manera, fragmenta los pigmentos hasta que puedan ser absorbidos por el organismo.

Los tratamientos de eliminación por láser, requieren entre tres y cinco sesiones mensuales por, por lo menos, durante 3 meses. Esto sin contar los requerimientos de la eliminación, los cuales, dependen directamente del tamaño del tatuaje, la tinta utilizada y la profundidad en que haya quedado depositada la tinta en la piel.

Como siempre, les recordamos que la piel NO quedará igual a como estaba antes de hacerse el tatuaje. Por lo que siempre, recalco: PENSAR DOS Y HASTA TRES VECES TATUARSE.

¿Cómo quitarte un tatuaje?

Por recubrimiento.

Cuando te realicés un tatuaje, tenés que estar muy decidido a hacerlo. Y no por ningún tipo de apuesta o algo así, sino por convicción. Podrá ser alguna manchita para muchas personas, pero, en realidad, hacerte un tatuaje va más allá, es algo demasiado importante en nuestras vidas ya que lo vas a tener siempre, o por lo menos para eso está hecho. Un tatuaje no puede ser hecho por un capricho, un coraje, un arranque, tenés que estar muy decidido, tenés que estar conciente.

Y la verdad, si vas a tatuarte por un caprichito, mejor pegate una calcamonía o hacete uno de henna, pero no te metás en compromisos mayores si no estás dispuesto a aceptarlos. Pero bueno…

Nunca falta aquel que ya la regó, y por ellos, es que escribo este post con algunos métodos para elimitar tatuades no deseados. :)

El más común, quizás, es el recubrimiento. Está fácil averiguar de qué se trata, con un nuevo diseño, te encargás de tapar algún diseño que ya no querés ver. Oficialmente, NO te quitás el tatuaje, sino que lo cubrís con uno nuevo. La mayoría de personas que recurren a este método, son las personas que se tatúan nombres personales [aprovechando el día de San Valentín, qué mejor que quitarte el nombre de la ex para tener feliz a la current girlfriend :lol:].

Personalmente, pienso que tatuarte el nombre de tu pareja es una de las peores cosas que podés hacer en la vida. Quizás y sí, al principio demuestra que querés tener un compromiso firme [de cierta manera... una muy bizarra] pero lo más probable es que no sea de esa forma y tenés que acudir a que te lo borren. No es nada genial. No hagan eso. Mejor tatúense una flor bonita, pero no nombres, ni números de teléfono, ni DUI’s… si quieren que su tatuaje tenga significado, que tenga significado para ustedes, no se tatúen por alguien más.

El recubrimiento es la manera más económica para “borrar” un tatuaje. Se genera un nuevo tatuaje a partir del antiguo, y en detallitos como este es cuando se pone a prueba la creatividad del tatuador, ya que tiene que lograr cubrir algo, dejar algo genial a la vista y… por supuesto, dejarte satisfecho con el trabajo. Tenés que darle un par de días y de datos para que logren lo mejor posible al cubrir tu tatuaje.

¿Duele tatuarse?

P1080372 Y es que cuando de tatuajes se trata, lo vinculamos directamente con el dolor… pensar en agujas para herir tu piel una y otra vez no ha de ser una imagen bonita. Pero los que ya lo han sufrido, ¿Duele hacerse un tatuaje?

El dolor es subjetivo, depende de la resistencia de cada persona y la capacidad de soportar el dolor. Muchos dicen que sufren un dolor muy intenso y otros que se siente como muchas picadas de abejas (¡cómo si eso no doliera!). Hay algunos suertudos que dicen que no sienten absolutamente nada o que apenas sintieron un cosquilleo, aunque son muy pocos los que dicen eso.

Eso es lo que se puede decir del dolor, en sí, pero también hay dos cosas que influyen mucho (¡muchísimo!) en el dolor que vos vas a sentir al momento que te estén tatuando. Influyen:

  1. La mano del tatuador.
  2. La zona donde te vas a tatuar.

YO sólo sé que no sé nada. ;)

Bueno, lo que sí es que dicen, diiiicen, yo no sé, que se siente molestia… pero no dolor. Aunque dicen que depende del lugar, también depende de si estás enfermo, ejemplo: tenés periostitis* y te tatuás la tibia*, obviamente te va a doler.

Los lugares donde casi no duele son aquellos dónde tenemos más carne, como brazos y piernas. Y los lugares donde si duele son aquellos dónde la aguja se pone en contacto con el hueso.

Si vos todavía no te has hecho un tatuaje, lo que te podría decir es que no tengás miedo, no te dejés influenciar por comentarios que que te va a doler, no te asustés si llegás a ver sangre, es normal y sucede casi siempre.

Y así como decía mi mom cuando yo iba al dentista: pensá en cosas bonitas… si te imaginás en otro lado, ni sentís… digo… yo no me he tatuado. ;)

Periostitis: Inflamación aguda del periostio (alrededor del hueso).

Tibia: El hueso de tus piernas, localizado dónde usualmente te ponés las “chimpinilleras”.

Enfermedades transmitibles por un tatuaje.

P1080413 Sabiendo que todo en la vida que realizamos trae consecuencias, no puedo dejar de exponer esta información valiosa. Y es que al momento de realizarnos un tatuaje, debemos ser muy cuidadosos, ya sea por el lugar (locación), ya sea por el otro lugar (dónde irá el tatuaje) y, obviamente, por la higiene… de lo contrario, la falta de atención a éstas tres cosas nos puede traer muchos y muy graves problemas.

Es sumamente necesario que las agujas con las que te vayan a tatuar estén esterelizadas totalmente, es decir que la primera persona con que sean utilizadas, sea con vos. Es más, si podés pedirle al tatuador que abra la aguja en frente de vos, sería el éxito. Si esto no sucede, podés enfrentarte a enfermedades graves que hasta pueden terminar con tu vida.

Y para que cuando te tatués lo hagás responsablemente, te presentamos el peor panorama al momento de no hacerlo bien. La enfermedad más grave que podés contraer es el virus del VIH/SIDA. Como ya has de saber, ésta enfermedad acaba con nuestras vidas en muy poco tiempo, que si es cierto que algunas veces tarda en presentarse 10 anhos, pero al momento de compararlo con una vida sana de 80+ ya sí parecen poco tiempo. Recordá que la “función” del sida es atacar de manera brutal tus defensas. Aunque también existen otras enfermedades como la hepatitis B o C, las cuáles afectan el hígado.

Éstas dos enfermedades son las más graves que podés contraer a través de una aguja infectada que ya había sido usada por otra persona.

Por eso, lo ideal es asegurarte muy bien del lugar dónde vas a realizarte tu tatuaje para que no tengás ningún tipo de problemas.

Estadísticamente, los casos de sida por medio de un tatuaje/aguja no son muy frecuentes pero igual y representan un riesgo. Y aunque te escribo de las peores enfermedades que podrías contraer, recordá que la hepatitis y el sida no son las únicas que están a la vuelta de la esquina, hay muchas miles de otras más que están esperando alguien irresponsables, quizás con consecuencias menores, pero enfermedades infecciosas al final.